Tu precio, calculado, no prometido en un correo.
Los presupuestos que tardan tres días pierden frente a los que tardan tres minutos. Modelamos tu lógica de precios —opciones, materiales, volúmenes y las reglas sobre qué no puede ir con qué— y la ponemos en tu sitio como una calculadora que produce un documento real.
Construcción, interiorismo y acabados, cubiertas, aislamiento, fabricación en metal y piedra. Limpieza, gestión de residuos, peritaje de seguros. Fabricantes cuyas opciones de configuración dependen unas de otras. Cualquiera cuyos precios vivan en una hoja de cálculo que solo entiende una persona.
No encaja si cada trabajo se presupuesta desde cero tras una visita: no hay modelo que codificar.
Modelo de precios y reglas
Opciones, materiales, volúmenes, más la parte relacional: qué exige qué y qué excluye qué. Cuánto debe acercarse la estimación al presupuesto que tú mismo habrías escrito se acuerda antes del desarrollo y se comprueba contra tus propios trabajos pasados.
Calculadora interactiva
El flujo público paso a paso con resultados en vivo y una URL que lleva la configuración.
Presupuesto y especificación
Un presupuesto en PDF y una solicitud que llega con la especificación completa, lista para valorar o producir.
Administración de precios
Precios, opciones y reglas editables por ti, con versiones, sin tocar código.
¿Cómo pongo una calculadora en mi web?
Tres caminos. Un plugin: lo más rápido, 50–300 $ al año, hace aritmética y nada más. Un creador de formularios con campos calculados: funciona hasta que las opciones empiezan a depender unas de otras. A medida: necesario en cuanto el precio tiene reglas de verdad —este material excluye ese acabado, este volumen cambia la tarifa—. La mayoría empieza con un plugin y choca contra el muro en la regla número cuatro.
¿Cómo puedo automatizar el proceso de presupuestos?
Escribe primero las reglas: qué mueve el precio, cuáles son las opciones, qué no puede ir con qué. Ese paso es el proyecto. Una vez que existe el modelo, la calculadora, el PDF y el traspaso al CRM son mecánicos. Los intentos de automatización fracasan porque el precio nunca se puso por escrito, no porque el software fuera difícil.
¿Qué tipos de productos usan configuradores?
Todo lo que se vende en variantes y no como artículo fijo. En la práctica: construcción y acabados —cocinas, baños, cubiertas, aislamiento, revestimientos—; fabricación en metal y piedra; edificios modulares; equipos de ventilación y climatización; limpieza y residuos cobrados por superficie o volumen; peritaje de seguros. Lo común no es el sector, sino que el precio depende de una combinación que elige el cliente.
¿Qué tipos de configuradores existen?
Dos que importan comercialmente. Los simples, donde las opciones suman de forma independiente: hasta unas diez opciones, precio lineal, 2.700 € de desarrollo. Los relacionales, donde las opciones se exigen o se excluyen entre sí y las combinaciones válidas forman un conjunto de reglas de verdad: desde 5.300 € porque la lógica es el trabajo, no la interfaz. Los configuradores visuales y 3D son una tercera categoría, sobre todo en e-commerce.
¿Qué ventajas tiene usar un configurador?
El cliente obtiene una cifra en minutos en lugar de en días, y eso suele decidir quién se lleva el trabajo. Tú recibes la solicitud con la especificación completa, así que la primera conversación empieza con números y no con «depende». Y el precio sale de la cabeza de una persona y se convierte en una regla que cualquiera puede comprobar, algo que importa más de lo que parece la semana que esa persona no está.